Recios, austeros, pardos muros
y torreones de un ayer,
testigos de los tiempos duros
de un pueblo que anhelaba ser:
rosados con el alba, oscuros
y fríos al anochecer;
hoy, cinturón de los impuros
logros de siervo y mercader.
Poem Ávila de los Caballeros
Enrique de Mesa