Un brillo fue tan solo, que, perplejo,
la aurora hiló de sol, llanto escondido,
vuelo de amor, que supo, malherido,
flotar sobre las ondas del espejo.
El alba sobre el Sella alzó el reflejo
del sol al despertar, claro encendido,
velo de luz, que tiembla, dolorido,
al ver sobre las aguas su bermejo.
El Sella amó la aurora con la hilada
del alba que nos trajo el nuevo día,
haciendo cristalina la corriente.
El alba fue en sus aguas luz dorada
que irradia con colores su alegría,
jugando con las sombras en el Puente.
la aurora hiló de sol, llanto escondido,
vuelo de amor, que supo, malherido,
flotar sobre las ondas del espejo.
El alba sobre el Sella alzó el reflejo
del sol al despertar, claro encendido,
velo de luz, que tiembla, dolorido,
al ver sobre las aguas su bermejo.
El Sella amó la aurora con la hilada
del alba que nos trajo el nuevo día,
haciendo cristalina la corriente.
El alba fue en sus aguas luz dorada
que irradia con colores su alegría,
jugando con las sombras en el Puente.
José Ramón Muñiz