De Iberia y de Castilla. ¡Oh tierra triste y noble,
La de los altos llanos y yermos y roquedas,
De campos si arados, regatos ni arboledas;
Decrépitas ciudades, caminos sin mesones,
Y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
Que aún van, abandonando el mortecino hogar,
Como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar.
Castilla miserable, ayer dominadora,
Envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
Recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Antonio Machado