Palencia se me antoja un jardín románico.
Me quedé enajenado,
observando las hojas dispersas
de los espacios verdes,
enhilando siglos de piedras.
Palencia la de los escudos auriculares,
que la magia de la tarde cubre de limpios azules.
Más allá de la iglesia de Santa Marina,
adosada al Convento de la Piedad,
el sereno Carrión refleja las nubes.
...
Palencia
Marcio Catunda